Pieza
Desposorios de la Virgen
Rodríguez Juárez, Juan
Siglo XVIII
Óleo sobre tela


Alto: 147 cm
Ancho: 122.2 cm

Desposorios de la Virgen
INAH-Museo Nacional del Virreinato

La representación del pasaje de los Desposorios de la Virgen se basa en los textos de los Evangelios Apócrifos, en que se narra que al llegar María a la edad de catorce años, debía de ser entregada en custodia al varón escogido por Dios (Evangelio del Pseudo Mateo VIII, 1-3). Así, en el Libro sobre la Natividad de María, se dice: "Allí estaba, como uno de tantos, José, hombre de edad avanzada que pertenecía a la casa de David. Y mientras todos fueron depositando sus varas éste retiró la suya. Al no seguirse el fenómeno extraordinario anunciado por el oráculo, el sumo sacerdote pensó que se debía consultar de nuevo al Señor. Este respondió que precisamente había dejado de llevar su vara aquel con quien debería desposarse la Virgen. Con esto quedó José descubierto, pues nada más depositar su vara, se posó sobre su extremidad la paloma procedente del cielo. Esto patentizó bien a las claras que era él con quien debía desposarse la Virgen.

"Se celebraron, pues, los esponsales como de costumbre, y José se retiró a la ciudad de Belén para arreglar su casa y disponer todo lo necesario para la boda..." (Libro sobre la natividad de María, VIII).

Los textos mencionados no dan mayores detalles sobre este acontecimiento, pero tratadistas como Francisco Pacheco dan algunas recomendaciones para la representación de esta escena como: "La Virgen y san Josef se han de pintar muy hermosos, en la edad referida -María de catorce años y José de poco más de treinta-, vestidos decentemente con sus túnicas y mantos como se acostumbran pintar, y dándose las manos derechas con grande honestidad y, en medio el sacerdote bendiciéndolos, con el traje que pintamos a Zacarías..." (1)

La obra sigue los lineamientos propuestos por Pacheco, siendo la Virgen, san José y el sacerdote los personajes principales de la escena. El cuadro fue realizado a devoción de don Lorenzo de los Ángeles Román y se encuentra integrado a la decoración del Relicario de san José. Hace juego con la pintura de la Visitación de este mismo pintor.

Obra consignada por Rogelio Ruíz Gomar. (2)

(1) Francisco Pacheco, Arte de la pintura, t. II, p. 230.

(2) Rogelio Ruiz Gomar, "El aire se serena", en Tepotzotlán, la vida y la obra en la Nueva España, p. 131.

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